Aprovechando mi estancia en Barcelona y que se hacía la Bilingual Language Recruitment Fair, este sábado 11 de febrero me acerqué al Hotel Barceló – Sants, emplazamiento donde se celebraba. Fui con toda la ilusión y el convencimiento de que sería una buena oportunidad y, aunque no fue del todo bien, de todo se aprende. Fue positivo porque me ayudó a tener una visión general de cómo están las cosas en la contratación de servicios lingüísticos y de esa manera me puedo situar, porque como “buena” recién licenciada tengo la sensación de ser el pulpo del famoso garaje…

Pero os contaré mi experiencia. Esa mañana me arreglé y me preparé con mis mejores galas. Cogí mi currículo, en versión impresa y en versión digital, y me dirigí a la “feria”. Pasaban dos minutos por mi reloj cuando llegué a la planta del hotel donde tenía lugar el evento. Al apuntarme por Internet tenía el e-ticket, que lo que hacía era evitarte la cola (aunque a esa hora no había). Bien, las instrucciones que te daban al registrarte eran que tenías que llevar tantas copias del currículo como quisieras, en los idiomas que quisieras y que no entraras con bolsos grandes. Por lo tanto me disponía a dejar todo en unas perchas que había al lado de la puerta de entrada cuando un chico de organización grita a todos los presentes: “Si queréis dejar las cosas ahí, muy bien, pero si luego os falta algo no nos hacemos responsables. No habrá nadie vigilando las pertenencias de cada uno así que que quede claro”. Me volví a enganchar el bolso (como gallega desconfiada que soy) y entré. Cuando entregué el e-ticket, un niño, obedeciendo a su madre, me entrega un folleto en donde se describen brevemente quiénes son las empresas colaboradoras, las actividades que desempeñan cada una y qué están buscando en los candidatos.

Cuando entro veo una habitación con gente empezando a apelotonarse (gente que se cuela, gente que no lo permite o que mira mal) y con una sensación de falta de oxígeno algo rara para esas horas de la mañana… ¡Las ansias del buscador de trabajo!

Entonces, como buenos españoles (acostumbrados), para seguir un orden, empezamos a hacer cola para poder hablar con los encargados de cada empresa que hay en los diferentes stands (10 en total) cuando nos dicen que no hace falta que hagamos cola ni que, por lo menos a su empresa, le dejemos el currículo, que lo subamos a la página de la empresa. Bien, segundo stand: me dicen que tampoco quieren el currículo (Es que está obsoleto eso— me dicen). Pero tampoco lo querían en versión digital, me dieron una tarjeta con los datos de la empresa y me dicen que entre en su página y que cubra los apartados para formar parte de su base de datos. En el tercero ya sí pude tener una especie de entrevista. Me presento a un chico encargado del departamento de IT de la empresa y entonces me corta en medio y pregunta: “Ya, pero… ¿no tienes experiencia” “No, pero aprendo rápido y tengo muchas ganas de empezar a desarrollarme como profesional…” “Ah, ya. Bueno… es que… buscamos alguien que tenga unos conocimientos más profundos, pero puedo tener algo que se adapte a lo que estás buscando… ¿qué te parece de teleoperadora para la empresa?”. “Bien, pondré mis datos en el formulario de su página web”.

Luego, me dediqué a observar y vi que todas hacían igual, ninguna quería el currículo en papel. Así que recogí las tarjetas de cada empresa para, al llegar a casa, poder entrar a formar parte de las bases de datos ¡de todas!

Mi conclusión es que el proceso de contratación en nuestro profesión está cada vez más “deshumanizado”. Es todo a través de formularios en Internet que engordan la base de datos de las empresas. El currículo tal y como lo conocemos ya “no se lleva”. Muchos profesionales te dicen que no pongas ni foto y que incluyas la máxima información posible. También que cada vez que los envíes, mandes también una versión en otro idioma, ¡aunque no la vayan a leer! Pero verán que estás preparada o preparado en cualquier idioma. Apuntarse a cuantas más listas, grupos y redes sociales mejor (por ejemplo, hay una creciente tendencia a contratar a través de LinkedIn, sobre todo en lo relacionado con los servicios lingüísticos).

Puede parecer que fuese una cita inútil pero ¡al contrario! ¡Yo también amplié mi base de datos personal!

KEEP TRYING ¡y mucho ánimo a todos!